El dolor de rodilla al correr es una de las molestias más comunes entre los corredores, pero lo importante es saber los motivos.
Los corredores experimentan dolor en las rodillas por una serie de razones y no todas ellas son posibles de autodiagnosticar. En caso de duda, lo mejor es acudir a tu fisioterapeuta o médico de confianza para que te asegure la causa exacta. Aquí te dejamos las cinco causas más comunes del dolor de rodilla al correr.

5 posibles razones por las que te duelen las rodillas al correr

1. Dolor de rótula
Una de las causas más comunes es la debilidad de los músculos del cuádriceps.

Tratamiento dolor de rodilla

Los cuádriceps mantienen la rótula en su sitio para que se desplace sin problemas. Si los cuádriceps están débiles al correr o si hay un desequilibrio muscular, la rótula puede moverse de izquierda a derecha en lugar de subir y bajar suavemente, lo que puede causar fricción e irritación.

Lo sabrás porque esta molestia se manifiesta como un dolor bajo la rótula que empeora después de correr y al subir y bajar las escaleras.

2. Rodilla de saltador (tendinitis rotuliana)
Correr produce una carga repetida sobre el tendón rotuliano que puede llegar a ocasionar una inflamación. Este tendón conecta la rótula con la espinilla (tibia), que es la encargada de extender la parte inferior de la pierna. ¿Cómo se detecta? La tendinitis rotuliana se manifiesta con un dolor debajo de la rótula y en la parte superior de la espinilla. Duele al subir y bajar las escaleras, pero también puede empeorar al correr.

3. Rotura de menisco
Los corredores son más propensos a lesionarse el menisco medial (en el interior de la rodilla) que el lateral. El dolor tras la rotura de menisco se puede sentir en toda la rodilla, con hinchazón, sensación de chasquido durante la lesión, rigidez de la rodilla (especialmente después de sentarse), la rodilla puede sentirse bloqueada y puede ser difícil tratar de doblar o enderezar la rodilla.

4. Síndrome de la banda iliotibial
La banda iliotibial es una banda de tejido que se extiende a lo largo de la parte exterior del muslo, desde el tensor de la fascia lata, donde se une a la parte superior de la cadera, hasta la parte exterior de la rodilla. Cuando el tensor de la fascia lata se tensa, se acorta y ejerce tensión sobre la banda iliotibial. La zona exterior de la rodilla puede inflamarse, o la propia banda puede irritarse y causar dolor. El sobreentrenamiento es la causa más común, y un calentamiento o enfriamiento inadecuados también pueden provocar el síndrome de la banda iliotibial.

Este síndrome puede manifestarse con un dolor agudo y punzante en la parte exterior de la rodilla. Las molestias aparecen a los 5 minutos de empezar a correr y mejoran al terminar la carrera. Dependiendo de la gravedad, el dolor puede persistir después de la carrera y afectar a la marcha. El dolor suele estar en la parte externa de la rodilla.

5. Osteoartritis
El desgaste del cartílago hialino (revestimiento de la articulación) hace que el hueso roce con el hueso al correr y puede causar fricción y dolor. ¿Cómo se detecta? Muy simple. La rodilla puede parecer hinchada, rígida y dolorosa al correr y en las actividades cotidianas.

Cómo prevenir el dolor de rodillas en corredores

La rodilla es una articulación que puede sufrir mientras corremos y que además se debilita con los años, por lo que provoca un desgaste en el cartílago y así como en el tejido de su alrededor.

Aquí os dejamos algunos consejos y ejercicios específicos para practicar de forma regular y que nos ayudarán a prevenir el dolor de rodillas en corredores, así como aumentar el rango de movimiento a la vez que trabajamos la fuerza de las piernas.

Lesiones de rodilla, estiramientos

1. No te saltes el calentamiento
Activar los músculos con un calentamiento al inicio de la actividad favorecerá que el músculo adquiera una temperatura óptima reduciendo la viscosidad intramuscular, es decir, que los músculos segregarán líquido sinovial encargado de proteger las articulaciones reduciendo la fricción entre ellas y así prevenir la posible aparición de lesiones derivadas de una rigidez excesiva de los músculos, tendones y ligamentos que en trabajo de tipo explosivo o con cargas pesadas, pueden derivar en lesión si no están preparados para ello.

2. Estira siempre
Introducir ejercicios propios del estiramiento nos permitirá activar los músculos de forma notable, sin embargo, es necesario hacerlos de forma dinámica. De este modo nos aseguramos un trabajo profundo en los músculos a la vez que agilizamos su puesta en marcha para los ejercicios.

Lesiones de rodilla, estiramientos

Este tipo de ejercicios consisten en pequeños intervalos de tiempo donde ejercemos un estiramiento de los músculos de forma activa, favoreciendo a la flexibilidad de todas las articulaciones, así como aumentando el rango de movimiento. Entre este tipo de rutinas encontramos movimientos como la zancada, rotaciones de brazos y piernas así como trabajar en la respiración controlada.

3. La fuerza sí importa
El tipo de ejercicios sin duda alguna, dependerá del objetivo perseguido, aunque es fundamental tener en cuenta que las piernas son de uno de los grupos musculares más grandes del cuerpo, por lo que su tonificación resulta a la vez más compleja, ya que requiere de mayor gasto de energía para visibilizar los resultados. Por ello, es importante introducir rutinas específicas focalizadas en el tren inferior, que a su vez es generalmente de las partes más olvidadas.

4. Entrena la recuperación muscular
La recuperación muscular va mucho más allá de estirar la musculatura después de la rutina de entrenamiento. Para extender los beneficios de la recuperación muscular, una opción perfecta es incluir terapias concretas que han sido ideadas para completar dicha recuperación.

Fuente: Runners World

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